Pese a ser el farolillo rojo de la liga inglesa, la afición de Bristol City ha convertido el multidisciplinar Ashton Gate en uno de los mayores reductos del fútbol femenino europeo

Tras certificar el ascenso en la última jornada delante de 7.045 aficionados, Gavin Marshall, propietario del Bristol City, anunciaba que el club jugaría todos sus partidos en Ashton Gate, la casa del primer equipo masculino desde 1904. Una promesa que a lo largo de esta temporada se ha ido cumpliendo, y ha convertido al equipo de las Robins en un ejemplo para la máxima categoría inglesa. Ni los malos resultados han impedido llenar las gradas del multidisciplinar Ashton Gate, creando uno de los promedios de asistencia más altos del fútbol europeo e incluso superando el récord establecido la pasada temporada en el encuentro definitivo que permitió a la ciudad de Bristol volver a la máxima categoría.

Solo seis puntos y una salvación cada vez más lejana. Nada es imposible, pero a falta de ocho jornadas, las opciones de mantenerse en la Women’s Super League son remotas. No está siendo un año fácil a nivel futbolístico para el Bristol City, y los fantasmas de 2021 que vieron descender al equipo con solo doce puntos están empeñados en repetir la historia. Sin embargo, algo ha cambiado respecto a aquel equipo que jugaba a puerta cerrada (en plena pandemia) en su antigua casa. De los 3.538 aficionados de Trenton Park a un Ashton Gate con capacidad para 27.000 espectadores. Las gradas se han llenado partido a partido, la ilusión para ver al equipo de su ciudad se ha mantenido intacta a pesar de no lograr ni una victoria, por el momento, como locales, y el club ha encontrado un rumbo por el que navegar.

Sí, suena contradictorio, pero en tres años el Bristol City ha logrado crecer y enganchar a una ciudad que en 2014, cuando el equipo alcanzó los cuartos de final de la Champions League tras eliminar al Barcelona, tan solo logró llenar las gradas del mismo Ashton Gate con poco más de dos mil aficionados. Un cambio sustancial y un objetivo que va más allá de los resultados deportivos. Consolidar una masa de fans para arropar al equipo, sea donde sea, y conseguir, con el tiempo, acercarse a aquel equipo que consiguió participar en dos ocasiones a competición europea. Pero nada más lejos de la realidad. Bristol City se ha convertido un proyecto que ha logrado fundamentarse gracias al arrope de una afición que no ha fallado en las citas importantes.

Solo un encuentro se acerca a las pobres cifras de la eliminatoria europea frente al cuadro catalán. Fue la derrota ante el Liverpool en la cuarta ronda de la FA Cup (2.563 aficionados). En cuanto al resto, los 4.132 fanáticos de la primera jornada ante el Leicester marcan un límite que consiguió batir el récord ante el Manchester United el pasado mes de noviembre. En aquella ocasión, Ashton Gate se vestía de gala junto a los 14,138 socios que presenciaron quizá uno de los mejores partidos del equipo a pesar de la derrota final por 0-2. Y es que el ambiente familiar del estadio local ha sido una de las claves para el éxito del fútbol femenino en la ciudad. Actividades en los aledaños, establecimientos de comida y en especial, con su atmósfera de pirotecnia y tambores ante el inicio de los encuentros.

Sea o no la fórmula correcta, Bristol City ha logrado una media de 8.000 aficionados por partido a lo largo de la temporada, situándose en cuarto lugar en Europa tan solo por detrás de Barcelona, Arsenal y Manchester United. Pero tal y como afirmaba su presidente en una entrevista para The Mirror, es un modelo que todavía hoy en día no permite la rentabilidad. “No estamos alcanzando el punto de equilibrio financiero. Estamos perdiendo dinero, así que tenemos que ser inteligentes a la hora de ganar dinero”. A pesar de todo, ha quedado clara la apuesta de uno de los pocos clubes de la máxima categoría que no cuenta con el respaldo económico de un equipo masculino en la Premier League (tan solo el Leciester se encuentra en la misma situación). Y es que la sección homónima deambula en la media tabla de la Championship, lejos de las aspiraciones por ascender a la cumbre del fútbol inglés.

Reto mayúsculo para el equipo más joven

Un reto que parece aún más grande si hablamos del equipo más joven de la Women’s Super League. Media de 24 años en un bloque con tan solo tres futbolistas que superan la treintena de edad. Entre ellas dos veteranas como Rachel Furness y la recién incorporada en el mercado invernal Lisa Evans. La escocesa fichaba procedente de un West Ham en la lucha por el descenso, como hizo en verano la máxima goleadora del equipo, Amalie Thestrup. Ocho tantos para la internacional con Dinamarca, que se sitúa como quinta máxima goleadora de la competición y que ha vuelto a recuperar la sonrisa tras su anterior etapa en el cuadro de Londres, donde no consiguió perforar la portería a pesar de salvar la permanencia.

Pero en sus filas Bristol City también cuenta con varias jóvenes promesas llamadas que se han convertido en piezas importantes. La central de 19 años Naomi Layzell, habitual en las categorías inferiores de la selección inglesa, es una de las jugadoras con más minutos disputados en la plantilla. Líder en despejes en la competición y una de las defensas que más tiros bloquea por partido. Estadísticas que incluso la han llevado a entrenar a las órdenes de Sarina Wiegman. Junto a ella, el nombre de Carrie Jones se está erigiendo como una de las mayores esperanzas para el futbol galés. A sus 20 años, la centrocampista que debutó como internacional a los 15 se está consolidando en la máxima categoría inglesa, y por el momento ya suma tres tantos.

Si algo nos ha enseñado el Bristol City es que no hace falta ganar para enganchar a la afición. La verdadera victoria la han logrado los fans, volcándose en cada encuentro más allá de los grandes rivales de la competición. Y aunque las cosas no estén saliendo como muchos querrían, el sentimiento de comunidad que se vive en Ashton Gate ha permitido al club codearse con los grandes estadios del fútbol europeo. Por ahora no sabemos si el cuadro de Bristol conseguirá salir indemne de su batalla por la permanencia, pero lo que sí ha quedado claro es que el fútbol es mucho más bonito cuando se vive junto a la afición. Todavía quedan les quedan cinco encuentros como locales. Cinco finales en las que desde luego, Ashton Gate seguirá vistiéndose de gala quien sabe si para superar un nuevo récord en las gradas.

Imágenes de BristolCity.com