Cómo Cedella Marley se convirtió en musa de las Reggae Girlz

Influida por el legado de su padre, la activista ha adoptado un rol protagónico en el desarrollo del fútbol femenino en Jamaica

Cedella Marley, casi de casualidad, se enteró de que la selección de su país la pasaba mal. Esa tarde, Skip, su hijo, traía un papel medio arrugado donde se contaba la precaria situación del combinado femenino de Jamaica. Fue así que asumió la lucha como propia, no dudó en ponerse manos a la obra y comenzó un camino que terminaría con un final inesperado, pero digno de cuento de fútbol. El fútbol había estado en su vida desde pequeña. Su padre, el legendario músico Bob Marley, armado con una guitarra y sus canciones había conquistado el corazón del mundo, aunque una pelota había enamorado sus ratos libres, los que aprovechaba para encontrarse en una cancha en medio de grabaciones y conciertos.

Cedella, por su parte, eligió seguir sus pasos. Cantante, diseñadora de ropa, productora y empresaria de la moda siempre estuvo ligada a la música, pero esto era diferente. La Reggae Girlz venían de mal en peor. En 2010, la Federación de Jamaica cerró el programa olímpico femenino así como el programa adulto por falta de fondos. Para peor, la FIFA le prohibió participar en las eliminatorias al Mundial de 2011 por llevar más de tres años sin disputar un partido oficial, lo que las condenaba nuevamente a perder la opción de ir a su primer torneo mundialista.

Fue así que la activista pro derechos de la mujer y escritora entre otras actividades tomó las riendas del proyecto. Era el año 2014 y Cedella Marley lanzó la campaña «Strike Hard for the Reggae Girlz! – “Patea fuerte por las Chicas del reggae” – buscando obtener los fondos necesarios para revivir al combinado nacional y participar en las eliminatorias para Copa CONCACAF, que aquella oportunidad serviría como clasificatorias para el Mundial de Canadá del 2015.

Con dinero de su bolsillo y lo recaudado en actividades a beneficio, logró costear la participación del seleccionado en dicho torneo, donde obtuvieron el cupo para las eliminatorias. Allí Cedella pudo convivir con las jugadoras y conocer de primera mano la precaria situación que giraba en torno al fútbol femenino de su país. Si bien Jamaica quedó eliminada en primera fase, el puntapié inicial ya estaba dado, con la esperanza de alcanzar el tan ansiado objetivo.

Apoyados siempre por la cantante, la selección siguió creciendo. En 2018 obtuvo el primer lugar en la clasificatoria para una nueva edición de la Copa CONCACAF. En la cita de los Estados Unidos, en el Toyota Stadium y con Cedella Marley en la tribuna, las Reggae Girlz batieron a Panamá desde los 12 pasos, luego de un trabado empate a dos. El pasaje al Mundial de Francia estaba en sus manos, en lo que fue la primera participación de un combinado caribeño en una cita planetaria.

Al ritmo del reggae, el solitario gol de Havana Solaun contra Australia se gritó con el alma. Años de oscuridad y desprecio por parte de las autoridades futbolísticas de su país quedaban atrás. Poco importo el resultado desfavorable, pues el futuro solo auguraba mejores tiempos y oportunidades para las jugadoras, quienes regresaron a su país con la frente en alto y con deseos de ir por más. Es un milagro que estemos aquí, reveló Cedella mientras se encontraban en el viejo continente.

Unidas por un amor y un corazón, cuatro años más tarde, Kiki Van Zanten fue la heroína en una prórroga no apta para cardíacos contra Costa Rica. La victoria ante las ticas les otorgaba el pase a su segundo Mundial, algo que su homologo masculino lucha por alcanzar desde 1998, donde dejarían una actuación memorable. En Australia y Nueva Zelanda 2023, Cedella contemplaría una participación histórica, luego de eliminar a Brasil en fase de grupos y meterse entre las mejores 16 selecciones del torneo. Solo Colombia, quien venció por la mínima, pudo frenar el viaje místico de las Reggae Girlz.

No había falta de talento sino de dinero, relata Cedella. «Estaré con ellas hasta que la selección sea rentable y ninguna mujer en Jamaica tenga que mendigar para jugar al fútbol», añadió la ya convertida en musa y embajadora de un equipo que venció todos las barreras posible, gracias al compromiso de una mujer que no aguantó la injusticia y comenzó un viaje de amor, color, música y fútbol que aún no tiene fecha de vencimiento.

Imágenes de Getty Images.