Maribel Domínguez, más conocida como Marigol, estuvo a punto de fichar por un equipo masculino, pero la FIFA, no lo quiso así

Recién caían los primeros rayos del verano del 2004. La Navidad se sentía en cada hogar de Ciudad de México, cuando la delantera Maribel Domínguez, Marigol, fue noticia mundial. Su fichaje por el Celaya para el torneo de ascenso mexicano del siguiente curso se hacía efectivo. La delantera pasaría a formar parte del equipo masculino, que luchaba por volver a la máxima categoría del fútbol azteca. La controversia se instalaba entre los periodistas especializados, quienes cuestionaban la contratación de la ex jugadora de las Kansas City Mystics, a la espera de la resolución por parte de la Federación Mexicana y, por supuesto, de la FIFA.  

Mientras el papeleo se resolvía, en un par de entrevistas reveló que para ella no sería novedad jugar contra hombres. Durante su infancia, como otras grandes jugadoras de la historia, formó parte de equipos masculinos, aunque la futura goleadora fue un paso más allá. Se cambió el nombre a Mario y durante más de un año engañó a todo un equipo infantil, con sus padres actuando como cómplices, puesto que no existían cuadros femeninos para ella.

Con la barrera entre el fútbol femenino y masculino a punto de ser derribada, la Federación Mexicana resolvió aprobar la contratación de Marigol, lo que la convertiría en la primera jugadora profesional en un equipo masculino. Ante la decisión no faltaron voces que abiertamente rechazaban la medida, sin proponer soluciones en un país muchas veces caracterizado de machista y que estaba lejos de desarrollar una liga femenina. La polémica acabó por decantar y a los pocos días de que la noticia cobrara revuelo internacional, la señora FIFA prohibió el traspaso, aludiendo a la incompatibilidad de mezclar géneros en el terreno de juego, frenando cualquier posibilidad para la delantera y futuras jugadoras que osaran tomar el mismo camino.

Ya un año antes, la sueca Hanna Ljungberg y la noruega Solveig Gullbrandsen habían sido contactadas por el Perugia italiano para que jugaran en la Serie A. Los italianos, al igual que lo hicieron los mexicanos en su momento aludían a la falta de especificidad en el reglamento, referente a la posibilidad de que jugarán hombres y mujeres. No obstante, según el equipo Grifoni ambas jugadoras rechazaron la propuesta. Sin embargo, sabemos que, de haber aceptado, Joseph Blatter y compañía hubiesen detenido cualquier negociación.

Celaya, por su parte, buscó aprovechar el momento mediático, organizando un amistoso con Maribel en cancha. No obstante, desde Zürich avisaron que habría una sanción para la delantera y el club si es que se llegaba a concretar el partido. Al final, todo quedó en un homenaje en el medio tiempo para cerrar el tema. A pesar de ello, el frustrado fichaje dio visibilidad a la problemática del fútbol femenino en México. Lideradas por la delantera, se criticó a su federación por el nulo apoyo al desarrollo del fútbol femenil en el país, la falta de una liga y de inversión para la selección del Tri, que por esos días venía de participar en los JJOO de Atenas con Maribel marcando el único gol convertido por las seleccionadas mexicanas.

Con su nombre ya instalado en los medios, parte de los reclamos fueron oídos, aunque la Federación poco y nada hizo para cambiar el panorama de amateurismo que se vivía a mediados de los 2000. Recién el 2017 se crearía la Liga Profesional MX, con Maribel ya retirada. Fue entonces que había que salir en búsqueda de oportunidades si quería seguir en el alto nivel que había mostrado años antes, lo que acabaría convirtiéndola en una de las mejores jugadoras de su generación.

Menos de un mes después, Marigol partió a España, específicamente al Barcelona, equipo recién formado, que lejos de ser la potencia ganadora actual, luchaba más cerca del descenso que por el título. Su llegada despertó interés entre la población catalana, quienes verían el debut soñado de la goleadora histórica del TRI. La nueve azteca mostraría toda su capacidad anotadora con un triplete ante el Torrejón, iniciando su camino en tierra ibéricas, aunque eso ya es material para otro cuento.