Se quedó a medio camino de reinar en Suecia, pero Linköping ha sido un imán para atraer a las mejores promesas del fútbol escandinavo

A pesar de no ser el equipo más laureado del fútbol sueco, el Linköping se ha convertido en una de las grandes factorías de talento del país. Tres ligas, cinco copas y cantidad de grandes futbolistas que consiguieron dar un salto en su carrera tras defender el escudo del león. Y es que el cuadro sureño de Östergötland ha sido históricamente un club trampolín por el que han pasado jugadoras como Pernille Harder, Asllani, Fridolina Rolfö, Magdalena Eriksson o Stina Blackstenius entre muchas otras. Nacido con el objetivo de convertirse en uno de los cuatro mejores clubes del país, Linköping puede presumir de una de las mejores generaciones del fútbol nórdico, la cual les permitió en 2016 ganar una liga, y que hoy triunfa por Europa. A 20 años de su fundación, este gigante dormido aún recuerda los viejos tiempos en los que pudo dominar Escandinavia.

De la unión entre fútbol y hielo nació en 2003 el Linköping que conocemos hoy. Kenty DFF (fútbol femenino) y Linköping HC (hockey sobre hielo) se fusionaban para fortalecer el deporte de masas en la ciudad y tratar de llegar a la cima de la Damallsvenskan. A ese primer equipo llegaron jóvenes como Hedvig Lindahl, Caroline Seger, Sara Larsson y Anna-Kaisa Rantanen, que en su primer año terminaron la competición en sexta posición. Mientras tanto, Umea IK celebraba la segunda Liga de Campeones de su historia y Djugardens se quedaba con la miel en los labios tras llegar a la final un año después. Pero en Linköping el éxito se cocía a fuego lento. Dos temporadas quedando en cuarta posición sirvieron para consolidar ese joven equipo que, además, se alzaba campeón de Copa por primera vez tras desbancar al Umea.

Caroline Seger en 2009. Fuente: Sport Bladet.

Eran los años dorados del fútbol sueco. El talento mundial llegaba a un país en la vanguarda del fútbol femenino, y Linköpings, que se acercaba a lo alto de la tabla, no era excepción. Las brasileñas Daniela Alves y Cristiane disfrutaron de una efímera pero prolífica temporada en 2008. Segundas en liga por detrás del Umea y el segundo título de Copa tras vencer a las reinas suecas. La antesala a una temporada histórica que marcaría época en la entidad. Con Jessica Landström como estrella, en 2009 el equipo logró el doblete de Liga y Copa. Al mismo tiempo, una joven Kosovare Asllani daba sus primeros pasos ganándose un hueco como titular. Al término de la temporada, ambas jugadoras dirían adiós, de la misma forma que una histórica como Segger.

Durante esos años el crecimiento futbolístico del Linköping también se vio representado a nivel económico. Su facturación aumentó de 2,4 millones de coronas suecas a 5 millones de coronas suecas. Pero lo más importante fue el debut europeo en 2009, alcanzando los octavos de final tras eliminar a Roma Calfa (Moldavia), Glentoran Belfast United (Irlanda del Norte) y Clujana Cluj-Napoca (Rumania) en la fase de clasificación, y al Zürich (Suiza) en dieciseisavos. Su verdugo sería el Duisburg, equipo alemán extinto en 2013 que defendía el título europeo logrado la campaña anterior. De nuevo repetirían edición en la temporada 2010/11, donde el equipo fue eliminado en cuartos de final por el Arsenal en una eliminatoria que se decidió por los goles en fuera de casa del equipo gunner.

Magdalena Eriksson. Fuente: FCBayern.

Primeros destellos de éxito para un joven Linköping que de nuevo volvería a contar con una camada de futbolistas para el recuerdo. Los fichajes de Pernille Harder (2012), Stina Blackstenius (2013), Magdalena Eriksson (2013), Fridolina Rolfö (2014) se unieron a una plantilla que ya contaba con la prometedora Jonna Andersson. Tras ganar la Copa de Suecia en dos temporadas consecutivas (2013/14 y 2014/15), Linköpings se convirtió en campeón de liga siete años después en una temporada para el recuerdo. Los 24 goles de Harder y los 20 de Blackstenius lideraban la tabla de goleadoras, superando a Marta, Ella Masar y la joven Lieke Martens, todas ellas artilleras del Rosengard, que terminaba segundo en la liga, diez puntos por detrás de las campeonas de Östergötland.

Tras esa gran temporada Harder fichó por el Wolfsburgo, Rolfö llegaba al Bayern y Blackstenius a Montpellier (aunque en 2019 volvió un año al club sueco). Sin embargo, Linköping seguía contando con jugadoras de alto nivel. A las ya mencionadas Eriksson y Andersson, hay que añadirle a la portugesa Claudia Neto, Jessica Samuelsson y la noruega Kristine Minde. Por ende, el equipo se reforzó con la llegada de Marija Banusic, actualmente en el Napoles, y que ese año se erigió máxima goleadora de la plantilla con once tantos. Lejos, eso sí, de Tabitha Chawinga, hoy también en Italia, en su caso Inter de Milán, y que anotó 25 tantos para Kvarnsvedens IK. Ese 2017 fue otro de los grandes años, manteniéndose en lo alto de la Damallsvenskan y ganando su tercer título de liga.

Kosovare Asllani, Frida Maanum y Tove Almqvist en 2018. Fuente: Daglabet.

Dos años que pasaron factura, y es que a las importantes bajas de 2016, se le sumaron el adiós de Andersson, Eriksson y hasta Claudia Neto. Linköping perdió parte de su columna vertebral, y no fue nada fácil mantenerse en lo alto de la tabla. Mientras el Rosengard recuperaba su hegemonía, Linkoping vivía incursiones por Europa en las que se quedaba a medio camino de los grandes clubes del continente. Manchester City y Paris Saint-Germain privaron al equipo en 2017 y 2018 de avanzar rondas. No obstante, no han faltado nombres en la plantilla a lo largo de estos últimos años. El regreso de Asllani en 2017, la irrupción de Filippa Angeldahl y Lina Hurtig, o la evolución de una de las mejores jugadoras del fútbol nórdico del momento, Frida Maanum. La noruega pasó cuatro años en la localidad sueca antes de dar el salto en 2021 al Arsenal, donde desde entonces se ha convertido en pieza fundamental.

Precisamente el equipo inglés fue uno de sus rivales en esta edición de Champions. La propia Maanum, Lina Hurtig y Stina Blackstenius se reencontraban con su anterior equipo en un partido que acabo con victoria para el Arsenal por 3-0 y en el que se cumplió la ley de la ex por partida doble en los últimos diez minutos. Hurting en el 81 y Blackstenius en el 90 sellaron el triunfo como antesala a una dura eliminación frente al Paris FC. Por su parte, el equipo sueco se despedía de la competición en la primera ronda tras ganar por 3-0 a las ucranianas del Kryvbas Kryvyi Rih y con la mira puesta en liga. A tres puntos del liderato, Linköping volverá a repetir participación en competición europea por séptima vez en su historia, mientras su gran rival de Malmö, Rosengard, agacha la cabeza en una temporada para olvidar.

Imagen de portada: Dagens Nyheter.