Con la creación de la Superliga en boca de todos, el formato de la Champions femenina también va a verse modificado

Cerca o no, la posible creación de la Superliga va tomando fuerza. Cuando el 19 de abril de 2021 se anunció el proyecto, las puertas a un nuevo paradigma se abrieron de par en par. Un nuevo formato de competición europea llevaba meses tiempo merodeando detrás de la Champions. Nada fue fructífero hasta la irrupción del proyecto encabezado por Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid. Doce clubes suscribieron ese boceto como miembros fundadores, aunque tres días después, tan solo Real Madrid y Barcelona quedaban en pie. El rechazo general, y especialmente, de la UEFA, hizo que el proyecto quedase en suspensión. Sin embargo, el litigio para la creación de la Superliga sigue vigente, con el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y el nuevo formato “menos jerárquico”. Una situación que pone patas arriba al sistema actual y que, sin tanto foco mediático, también tendrá sus consecuencias para el fútbol femenino.

Real Madrid, Barcelona, Juventus, Milan, Chelsea, Arsenal, Atlético de Madrid, Inter de Milán, Manchester United, Liverpool, Manchester City y Tottenham se suponían los miembros fundadores del proyecto. Una revolución, semejante al concepto de la creación de la Premier League en Inglaterra a principios de los noventa, pero que no avanzó dada la fuerte oposición por parte de aficionados, clubes y federaciones. Por supuesto, de la UEFA también, y es que su principal competición quedaba afectada por completo. Desde entonces han pasado dos años y medio sin escuchar hablar sobre la Superliga. Un periodo de aparente calma, pero con el crecimiento de los clubes estado, los petrodólares, la amenaza de Arabia Saudí y una burbuja futbolista y económica cada vez más grande y diferenciada. Además de ello, la presentación del nuevo formato para la Champions venidera (se estrena en la temporada 24/25), mantenían firme la oferta de la UEFA.

Pero de repente, un giro dramático de los acontecimientos. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) emitió el pasado 21 de diciembre su sentencia final ante el litigio presentado sobre el monopolio de la UEFA y la FIFA y las posibles sanciones a los participantes de la hipotética Superliga. Sí, porque ambos estamentos en su día respondieron amenazando a los clubes de expulsarlos de competiciones nacionales e internacionales. Pues bien, la resolución del TJUE dictaba que ninguna organización civil podía prohibir una competición como la Superliga. Que ni la UEFA ni la FIFA podían convertirse en los árbitros de la industria del futbol, y que violaban la legislación europea sobre la libre competencia y el monopolio en el Mercado Único. Un antes y un después para la historia del deporte, porque con sus pros y sus contras, queda señalada la posición de poder y de dominio del actual ente organizativo.

Pero a todo esto, y sin obviar el formato presentado para los equipos masculino, la Champions femenina también se vería afectada por la creación de la Superliga. A22 Sports Managment, la empresa formada para patrocinar y ayudar y que se encuentra detrás del proyecto, anunció una nueva competición femenina similar a la de sus homólogos. En vez de tres ligas, habría dos: la Star League (equivalente a la Champions) y la Gold League (equivalente a la Europa League). Con 16 clubes en cada una, divididos en dos grupos de ocho y con un mínimo de 14 partidos a ida y vuelta. Así mismo, dentro de ambas ligas los descensos y ascensos serían anuales, permitiendo el acceso a la Gold League a través del rendimiento en las ligas nacionales. Y aquí es donde ha surgido la principal crítica hacia la Superliga. La falta de meritocracia y el contar con una liga principal prácticamente cerrada.

Fuente: A22 Sports Managment

Un proyecto que se ha maquillado con la alternativa al modelo de la corrupta UEFA. Esa organización alejada de la imparcialidad, indulgente con unos y severa con otros. Aun así, y obviando el debate moral que tantas opiniones ha dejado, la incertidumbre rodea un proyecto que no podría iniciarse hasta 2027, año en que cesan los derechos televisivos ya repartidos. Tres años con el melón abierto y en los que UEFA y Superliga deberán negociar para encontrar una solución acorde a los intereses de los clubes. Porque aunque los aficionados sean los verdaderos protagonistas, no existen para las altas esferas. Y en cuanto al fútbol femenino, con una competición en pleno crecimiento, la nueva Superliga supondría de obligada creación para equiparar formatos.

Porque la Champions sigue teniendo mucho margen de mejora. Recordemos que el formato apenas tiene pocos años de vida, y son selectos los clubes capaces de competir por el título europeo. El panorama es incierto. Los derechos televisivos que actualmente tiene DAZN terminarán la próxima temporada. Y mientras A22 pretende convertir el formato femenino para darle mayor visibilidad, las opciones para los equipos europeos crecerían. Porque la creación de una segunda división aumentaría los cupos para una Champions League reducida a solo dieciséis equipos y una tormentosa fase previa, en la que, recordemos, se han quedado fuera equipos como Arsenal y Wolfsburgo. Sí, hay Superliga para rato. Pero también quedan muchos capítulos por escribir. Quizá demasiados.

Imágenes de Getty Images.