¿Está capacitado Joey Barton para dar lecciones a la personalidad del año del deporte británico? La polémica con Mary Earps y la paradoja de la tolerancia

«Le marcaría 100 de 100 penaltis a Mary Earps». Esta fue una de las frases con las que Joey Barton reaccionó a la condecoración de la guardameta inglesa como Personalidad Deportiva del Año de la BBC. El exfutbolista de Manchester City, Newcastle y Burnley, entre otros, arremetió contra la subcampeona y mejor portera del Mundial al considerar que había recibido el simbólico premio por delante de deportistas de otros campos que lo merecían por ser campeones en sus ámbitos. No es la primera, ni la segunda, ni tampoco la tercera vez que Barton acapara los focos por sus palabras o por sus acciones. Desde agresiones a compañeros, ser encarcelado y multitud de comentarios misóginos contra las mujeres y el fútbol femenino. ¿De verdad está capacitado Joey Barton para dar lecciones a una de las mejores porteras del momento?

Por tercer año consecutivo, una mujer se llevaba el premio otorgado por el servicio público de radio y televisión británico. En 2021 lo logró la tenista Emma Raducanu tras su inesperada victoria en el US Open. Un año después era su compañera de selección, Beth Mead, después de erigirse como la mejor jugadora de la Eurocopa que ganó Inglaterra. Esta vez Mary Earps se imponía al jockey Frankie Dettori, el golfista Rory Mcllroy, el jugador de críquet Stuart Broad, la atleta Katarina Johnson-Thompson y el tenista en silla de ruedas Alfie Hewett para llevarse el premio. Séptima futbolista en lograrlo, siguiendo el legado de leyendas como Bobby Moore, Paul Gascoigne o David Beckham. No obstante, la elección del público no fue suficiente para convencer a un Joey Barton, indignado por el resultado y que a medida que dejaba un nuevo comentario en el antiguo Twitter, más ofensivo se tornaba.

Su tuit sobre los cien penaltis quedó en anécdota. Barton hizo también referencia a cuando Nike no puso en venta la camiseta de Earps durante el Mundial. Un error por parte de la marca deportiva que finalmente, y tras la presión mediática, solventaron lanzando la camiseta verde de manga larga, agotando sus existencias en cinco minutos. De eso no se acordó el bueno de Joey. «Perdió en un par de finales este año. No ganó ni una salchicha. Tan popular que Nike ni siquiera vendió una réplica de la camiseta antes del torneo. ¿Me estás diciendo que todos los que se subieron a ese carro, no han votado en las tonterías de la BBC? Buena suerte a Mary. Espero que gane unas cuantas libras».

«¿Ganar antes que Ronnie O’Sullivan y Frankie Dettori…? Bueno, eso es una locura para mí», tuiteó. “Ambos son casi genios en sus respectivos campos. Han perdido contra un gran saco de patatas que juega en la portería de un equipo femenino”. De tuit en tuit y tiro porque me toca. Como siempre ocurre, hubo quienes aplaudieron sus comentarios, pero en general las redes sociales condenaron e incluso se burlaron del propio Joey. Una polémica más protagonizada por un deportista, al que seguramente nadie hubiese elegido personalidad deportiva del año. Y es que han sido muchas las ocasiones en las que el de Huyton se ha convertido en tendencia, pero no para bien. Un dato que lo dice casi todo: Tiene más tarjetas amarillas (84) que partidos ganados en la Premier League (83).

La primera de ellas ocurrió en 2004, cuando con 21 años Joey Barton se había asentado en el primer equipo del Manchester City. Durante la cena de Navidad de los jugadores, Barton apagó un cigarro en el del joven canterano Jamie Tandy, tras quemarle la camiseta en una broma que se le fue de las manos entre la fiesta y el alcohol. Como consecuencia, Barton se vio obligado a pagar una multa de seis semanas de su salario. Poco más se supo del prometedor Tandy. Pero la etapa de Barton en el City fue convulsa. En mayo de 2005 le rompería la pierna a un peatón de 35 años mientras conducía por la madrugada. Ese mismo año fue apartado de un torneo de pretemporada en Tailandia después de agredir a un aficionado del Everton de 15 años que le había provocado.

Incluso se sometió a un tratamiento para calmar la ira, aunque de poco sirvió. Entre amarillas y sus primeras tarjetas rojas, Barton protagonizó uno de los incidentes más graves en mayo de 2007, cuando este agredió a su compañero Osumane Dabo, dejándole inconsciente tras golpearle en la cabeza. Sería su última temporada en el Manchester City después de ser declarado culpable por conducta violenta. Pero nada más lejos de la realidad, Joey regresó a los terrenos de juego de la mano del Newcastle para la siguiente temporada. Ese mismo año fue arrestado bajo sospecha de agresión en Liverpool tras un incidente también por la madrugada. Meses después, cumpliría setenta y siete días de prisión por ese hecho.

Por si fuera poco, su etapa en el Newcastle se recordara por una dura entrada a Xabi Alonso que dejó a Barton apartado del club tras una disputa con su entrenador, Alan Shearer. Pocos años después agredió sobre el césped a Morten Gamst Pedersen en un partido contra el Blackburn Rovers. Pero si hablamos de juego sucio, también hay que recordar la agresión a Agüero y Tevez en un partido que enfrentaba al QPR contra el Manchester City. Recibió una sanción de doce partidos, aunque ese fue su fin como jugador del equipo londinense. No obstante, seguiría jugando hasta 2017, cuando se retiró como jugador del Burnley. Un historial largo de polémicas y controversias para un Joey Barton que sigue en el punto de mira. En 2022 fue acusado de agredir a su mujer, aunque finalmente el juez dictaminó su absolución.

En diciembre de este año, y tras su despedido del Bristol Rovers como entrenador, dejó unas palabras en el programa de Piers Morgan, el mismo que entrevistó a Luis Rubiales, en las que decía: “las mujeres no deberían poder comentar fútbol masculino”, haciendo alusión a la comentarista Alex Scott. Un mensaje que trasladó también a sus redes sociales. Sí, donde se mueve como pez en el agua. «Uno tiene 200 años y el otro unos 40… son las mismas reglas, pero el fútbol es mucho más que reglas… Los juegos se desarrollan a dos velocidades diferentes». Para Barton era lo mismo que él comentando sobre la Fórmula Uno solo porque puede conducir un coche. Las respuestas no se hicieron esperar, con personalidades como Fara Williams e incluso Emma Hayes demostrando su disconformidad.

Fuente: Getty Images

¿Pero, qué se puede esperar de un hombre que tanto ha manchado la imagen de este deporte? Incluso suspendido por haber participado en apuestas durante su etapa como futbolista. Al final, lo de Joey Barton no deja de ser un alegato a la paradoja de la tolerancia que describió el filósofo austríaco Karl Popper (1902-1994). Sí, esa que declara que si una sociedad es ilimitadamente tolerante, su capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes. Tal y como plasmó en su teoría, “la tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Tenemos, por tanto, que reclamar, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar la intolerancia”. Pues eso mismo es lo que nos hace ver Joey Barton y sus continuos improperios sobre el fútbol femenino.

Barton es el ejemplo de lo que no hay que hacer ni decir. Por sentido común. Por su absurdo y porque estamos camino de 2024. El fútbol femenino ha hablado por sí solo en estos últimos años. Por eso, no hay que ser tolerante con los intolerantes. Un proceso al que no nos deberíamos ver obligados a enfrentar, pero, si no escucháramos el mal, quizá no conoceríamos el bien. Si algo interesante se puede extraer de esta polémica es el hecho de encontrarnos con que la sociedad, aunque aún parezca en retroceso por personas como Joey Barton, tiene una pequeña exhalación de esperanza, precisamente por las reacciones a lo sucedido, que nos dan a entender que sí, que existe un proceso de raciocinio para darle la vuelta a argumentos vacíos y sin lógica. Mary Earps uno, Joey Barton cero.

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