La eliminación europea del Real Madrid tras perder ante el Paris FC deja en evidencia un proyecto en caída libre

El otro día vi “Anatomía de una caída”. Y no me refiero a la película de la directora francesa Justine Triet. Aclamada por la crítica y ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, aunque una losa difícil de digerir. Me refiero a los 360 minutos del también largo metraje dirigido por Alberto Toril con el Real Madrid. Cuatro partidos, un punto de doce posibles y eliminadas de la Champions League a falta de dos jornadas. El drama particular que vive un equipo que sigue sin consolidarse en el torneo continental, alejado del idilio que tienen sus homólogos, que ya buscan la decimoquinta. Bien es cierto que las comparaciones son odiosas, y es que apenas han tenido tiempo para crecer, pero cuando mejor se avistaba tierra firme, las de Toril vuelven a colisionar con el frio iceberg de las noches europeas. Puntuar era suficiente. Ganar suponía alejar fantasmas. Pero un gol en un penalti inexistente acabó con las esperanzas.

15 de noviembre: Precisamente todo empezó con un partido polémico en el Di Stefano. Desde Inglaterra llegaba un Chelsea ambicioso, recién campeón de la competición de la regularidad, y con el objetivo de asaltar Madrid, que una temporada antes se le había resistido también en fase de grupos. Un año más favoritas a todo, o por lo menos a estar en la pelea. Con las dudas sobre el futuro de Emma Hayes en el ambiente, el Chelsea se vería las caras ante el supuesto rival a batir en un grupo cuanto menos engañoso. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, dos errores arbitrales privaron al equipo blue de estrenarse con tres puntos. Un 2-2 fruto de un penalti inverosímil sobre Athenea y un gol anulado a Niamh Charles en el 96 por fuera de juego pasmoso. De nuevo, la falta de VAR evidenciaba el nivel arbitral. Aviso de navegantes para el Madrid. El punto que hoy sumamos en su casillero.

23 de noviembre: De las malas sensaciones que dejaba ese partido al golpe de realidad sufrido en Gotemburgo ante el BK Häcken. Como si de una pesadilla se tratase, la joven Rosa Kafaji fulminó al Real Madrid con dos acciones que decidieron el encuentro. Gol y asistencia para una de las grandes promesas suecas mientras el Madrid se descalabraba. Pocos se acordarán del gol de Sgine Bruun que habría el marcador y que las de blanco no consiguieron mantener. Entre un partido y otro el Barcelona había pasado como un rodillo por encima. Siete días trágicos maquillados por la victoria por 5-2 ante el Sporting de Huelva. Pero la Champions es así, siempre se puede caer, con la condición de acabar levantándose. Si no que se lo digan al Madrid de la 20/21, con un inicio de fase de grupos similar (derrota y empate), pero que acabó con su eliminación en semifinales.

14 de diciembre: Pero cuando el río suena, agua lleva. El tropiezo ya no era algo espontáneo, y de nuevo, se estamparía con una de las sorpresas de la temporada, el Paris FC. Para colmo, cinco días antes ya habían perdido en casa ante el Sevilla. No se podía sangrar más. Situación prácticamente irremediable en un mes de diciembre para olvidar. Dos goles en dos minutos sentenciaron al equipo, obligado a remar a contracorriente. Dufour y Thiney tenían al Madrid donde querían. La actuación bajo palos de Nnadozie fue el colofón. Solo Moller, a quien las circunstancias llevaron a la titularidad, permitió anhelar el empate, pero su tanto fue insuficiente. Bajas, desmotivación y una mala planificación como ingredientes. Una nueva derrota ante las galas como plato final.

20 de diciembre: El empate a cero entre Chelsea y Hacken ajustaba la tabla y daba opciones a las blancas. Y es que solo era sumar un punto. Sí, punto al que solo un milagro haría útil. Pero el fútbol ya nos ha demostrado que todo es posible. Quién sabe si dos victorias del Madrid maquillaban la difícil situación. Pero el precioso gol de Thiney desde los once metros vaticinó la caída. Lo peor, la nula autocrítica de un Toril más que sentenciado. Lo mejor, que el Madrid se quita un peso de encima para tratar de darle una vuelta a su rendimiento y por lo menos, quedarse con la disputada segunda posición. Porque si hubiese ocurrido en la última jornada, algo se podría justificar, pero a falta de dos partidos, ya nada puede salvar los muebles. Esto no es fútbol, esto es el Real Madrid.

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