Sin que nadie pueda discutirlo, Aitana Bonmatí le pone el broche de oro a una temporada excelsa

Aitana Bonmatí Conca (Vilanova y la Geltrú, 1998). Nada más nacer, quien hoy gana el Balón de Oro, ya rompía las barreras establecidas. Tal y como mostraba el archivo histórico de TV3, su madre, Rosa Bonmatí, relataba el proceso para convertir su deseo en una realidad: que su hija llevara primero el apellido materno seguido del paterno. Aunque la legislación vigente no lo permitía y el litigio burocrático fue interminable, finalmente Aitana fue inscrita durante sus primeros meses de vida con los dos apellidos de su madre. Todo un gol al sistema, que pocos meses después se vería modificado. ¿Romántico, verdad? Y es que el inconformismo le viene de familia. La misma jugadora que hoy se sienta en el trono, ha demostrado a lo largo de su carrera que la palabra “resignación” no existe en su diccionario de vida.

En la quinta edición del Balón de Oro femenino, y tras una excelsa temporada, Aitana Bonmatí es la indiscutible ganadora de un premio que se ha labrado a base de títulos y goles. Y es que la jugadora de Sant Pere de Ribes se convierte en la única persona capaz de llevarse Mundial, Champions, The Best, y ahora, el tan ansiado reconocimiento que otorga France Football en una misma temporada. En un premio que han ganado futbolistas como Messi, Cristiano Ronaldo, Ronaldo Nazario, Beckenbauer, Di Stefano o George Best, Aitana encumbra el trono, siendo incluso superior a muchos de los vencedores de entre los 48 galardonados a lo largo de la historia (45 en la categoría masculina y 3 en la femenina). Y es que alejada de la extravagancia y la soberbia de muchas estrellas del fútbol, Aitana destaca por su humildad y, sobre todo, por su mentalidad.

Cuando Alexia se lesionó de gravedad, el miedo se apoderó tanto del Barcelona como de la Selección. Porque perder a la mejor futbolista del mundo no es fácil de gestionar, y más si es para toda una temporada. Pero allí apareció Aitana, que encontró de una pérdida una oportunidad para liderar y dar un paso adelante en su carrera. Tanto en la posición sobre el césped como en su figura. Aunque para muchos en la sombra de Alexia, la joven centrocampista ya se había ganado un hueco de suma importancia luciendo el catorce blaugrana y el seis de España. Sin embargo, lo que tenía que ser un simple paso adelante, ha convertido a Aitana en la mejor jugadora del mundo. Y sin ningún tipo de discusión. Desde la sombra, Aitana ha florecido, algo solo apto para unos pocos.

Porque, aunque parezca imposible subirle la nota a un diez, Aitana ha superado la barrera de la matrícula de honor. Pero lo que a nosotros nos parece evidente, para ella sigue sin ser suficiente. “Pocas veces estoy contenta con mis partidos, siempre quiero más. Sufro con ello, pero cada vez lo gestiono mejor. Me permito ser persona y fallar” declaraba recientemente para El País. En su pequeñez física, encontramos la voracidad de una futbolista que quiere y quiere, y no para hasta conseguirlo. De esa futbolista que, aunque sea sin botas seguirá persiguiendo el balón hasta recuperarlo. Que no olvidará la oportunidad perdida de disputar la final del Mundial Sub-20 a causa de una expulsión en semifinales. Esa jugadora que por mucho que se trate del último minuto en el último partido de liga y el equipo gane con solvencia, no dudará en dejarse la piel por sus colores, aunque le cueste la tarjeta roja.

Así ha demostrado Aitana que quiere escribir su nombre en lo más alto del fútbol, si no lo ha hecho ya. Porque del talento puede nacer el esfuerzo, y del saber sufrir también el poder de disfrutar. Lo lleva haciendo años. Desde que empezó jugando con chicos, a cuando llegó a la cantera del Barcelona sin ni siquiera tener un primer equipo profesional. Pero quemando etapas y forjándose como futbolista, Aitana, blaugrana de cuna, y desde tiempo una inspiración para todas esas niñas que sueñan en ser como ella, también sigue cumpliendo sus propios sueños. Esta vez para repetir la misma imagen que su compañera Alexia en la edición del pasado curso. Con Messi sujetando el Balón de Oro. Seguro será un honor para el argentino posar con la mejor jugadora del mundo. Esa que en cada toque de balón convierte el cuero en oro. Como no íbamos a darle así el premio.

Imágenes de Getty Images.