Ha disputado más minutos con el filial que con el primer equipo, sin embargo, se ha convertido en una heroína inesperada

Empate 2-2 en el marcador. Cartel de Sold Out colgado en las taquillas del Emirates Stadium. Las alemanas en busca de volver a una final tras dos años muriendo en la orilla. Las inglesas que no lo hacían desde que ganaron en 2007 su única Champions. Todos los ingredientes para una noche europea en uno de los mejores estadios del continente. Con el Barcelona esperando rival para verse las caras en Eindhoven, todo estaba por decidir en el césped londinense. Un partido que prometía espectáculo. La ida fue todo un carrusel de emociones. La vuelta no ha decepcionado. Récord de aficionados, errores groseros, prórroga incluida, y un gol de Pauline Bremer en el día menos pensado.

El encuentro empezaba movido. Del posible 0-1 con un penalti por mano de Wubben-Moy que hacía intervenir al VAR y que finalmente no fue señalado, al gol de Blackstenius para adelantar al Arsenal. Un error de Hendrich, que reclamaba falta, y ventaja para las locales. Con varios intentos de respuesta del Wolfsburgo, Jill Roord empataría al filo del descanso mientras se anunciaba por megafonía la cifra de espectadores en los asientos del Emirates Stadium. 60.063 aficionados y récord europeo para el conjunto ‘gunner’. No decepcionó tampoco el segundo tiempo, que con el gol de Alexandra Popp y las ocasiones de Svenja Huth, parecían poner el Wolfsburgo con pie y medio en la final. Pero un giro de guion y en una jugada a balón parado, apareció la cabeza de Jen Beattie para poner la igualada. Nuevo paradigma para un partido frenético y que acabaría llegando al tiempo extra. Con ambos equipos rotos, las ocasiones se sucedían, y especialmente los errores. Y sería en uno de ellos que en el Wolfsburgo decidía el partido. Mala salida de balón de Wubben-Moy, robo de la incansable Jule Brand, y gol de Pauline Bremer en el minuto 119. Final cruel para el Arsenal y esperanza en las alemanas, que tras caer en 2020 ante el Olympique de Lyon, vuelven a una final.

Pauline Bremer y las vueltas del fútbol

Cuando Pernille Harder se marchó al Chelsea, el Wolfsburgo entraba en una nueva fase de su proyecto deportivo. Apostando por jóvenes promesas como Jule Brand, Lena Oberdord, Sveindís Jane Jónsdóttir o Lena Lattwein, el equipo buscaba construir un bloque repleto de talento y a medio plazo alcanzar una nueva final europea. Quizá está siendo un 2023 rocambolesco. Con el liderato de liga a un punto, de perder en liga ante el Bayern, pero golearle en las semifinales de la Copa Alemana, y ahora en la final de Champions. Y para colmo, con gol de una futbolista que no va a seguir la próxima temporada y que ha disputado más minutos con el filial que con el primer equipo. Lo de Pauline Bremer es digno de estudio, y es que a pesar de sus 27 años, se encuentra en una curiosa situación. Forjada en la cantera del histórico Turbina FFC Potsdam, dio el salto al futbol profesional en 2012. Tres años en el cuadro alemán llamaron la atención de uno de los grandes de Europa, el Olympique de Lyon. Ya habitual en la selección alemana, pasaría también por las filas del Manchester City, pero una lesión de rodilla le impidió desenvolverse con regularidad y estuvo más de un año y medio fuera de los terrenos de juego. A pesar de ello, siempre demostró una capacidad innata para marcar. De hecho, en la temporada 19/20 marcó 10 goles con el equipo inglés, jugando 12 partidos de liga (promediando un gol cada 56 minutos).

Para el curso 2020/21, precisamente coincidiendo con la marcha de la danesa rumbo al Chelsea, Pauline Bremer llegó al Wolfsburgo. La delantera regresaba a su tierra natal, pero tras cinco partidos, en los que ya había marcado dos goles, vivió un déjà vu. Rotura de ligamento cruzado anterior y del ligamento medial de la rodilla derecho. Un calvario, que la volvía a apartar del fútbol, y la dejaba sin apenas oportunidades en el equipo. Aun así, reapareció la temporada siguiente, marcando 6 goles en 11 partidos (promediando un gol cada 88 minutos). A pesar de esas cifras, Pauline tuvo que conformarse con alternar primer equipo y segundo equipo. De hecho, esta temporada había disputado solo 137 minutos en la máxima categoría – marcando dos goles – y 331 minutos con el filial. Una situación difícil a sus 27 años, pero no por ello ha perdido el olfato goleador. Y hoy lo ha demostrado. Incluso sabiendo que este verano termina contrato y no va a renovar, tal y como anunció el club en un comunicado. Sin embargo, tras entrar en el descuento de la segunda parte, la alemana sellaría un triunfo agónico cuando la lotería de los penaltis llamaba a la puerta. Por estas cosas el fútbol es algo maravilloso.

Imágenes de Getty Images.