Manu Sánchez: «Me prometí a mi mismo que este año no iba a pisar Abegondo»

Manu Sánchez vio nacer al Deportivo y consiguió llevarlo a la Primera División. A base de jugadoras jóvenes, convirtió al Dépor en la revelación durante la 2019/20, pero finalmente, el castillo de naipes se vino abajo. Charlamos con él.

Fueron cinco años de lo más intensos. Desde la creación de la sección femenina del Deportivo, a un duro descenso. Manu Sánchez, entrenador y deportivista, lo vivió desde el banquillo y comandó a uno de los equipos más vistosos que se recuerdan en la Primera Iberdrola. La pandemia lo estropeó todo, pero el recuerdo quedará siempre en la retinas de todo aficionado del fútbol femenino. Hablamos con él de su experiencia como técnico, de su amor por el club, y de todas esas jugadoras que lideraron al equipo. Desde la incombustible Teresa Abelleira, pasando por la llegada de Gaby al fútbol español, hasta Athenea, la gran joya.

Cinco años dan para mucho, y es que Manu fue elegido como entrenador por su gran conocimiento del fútbol femenino gallego en 2016 tras años en el Orzán. Poco a poco ese Deportivo fue creciendo, dando lugar a grandes promesas y con una filosofía clara: trabajo, trabajo y trabajo. «Eso lo grabábamos a fuego y me encargaba de repetirles». Tras tres años peleando, se logró el tan ansiado ascenso a la Primera Iberdrola. Todo era maravilloso, y lo siguió siendo. No solo habían logrado una temporada entera sin perder, sino que esa racha se prolongó. «Nos hicieron disfrutar una barbaridad, y fue una pena que la maldita pandemia nos cortó justo en el mejor momento». Esa temporada 2019/20 fue inolvidable, pero no se pudo repetir. Después de un verano convulso, el equipo sufrió y descendió. Manu lo recuerda en una entrevista (por desgracia telemática), que se convirtió en una maravillosa charla.

¿Cómo surge tu vinculación con el Deportivo aparte de ser aficionado?

Mi vinculación llega desde niño, sobre los seis o los siete años. Una de mis hermanas me llevó al estadio, a Riazor, y me sobreimpresionó. En ese entonces no había tanta información, y en mi caso, de lo único que escuchaba era sobre el Deportivo. Desde entonces he sido siempre aficionado y socio. Y como todo niño, con ese sueño de haber podido jugar en el club de tu vida, algo que no pudo ser.

Entonces, mi llegada al Deportivo nace a raíz del nuevo proyecto que se dio antes de 2016, el formar un equipo femenino. En ese momento me encontraba entrenando y coordinando en el Orzán. Al ser uno de los clubes pioneros en el fútbol femenino de la ciudad, el Dépor se puso en contacto con el club, para ver de qué forma podíamos colaborar. La verdad es que se hizo una organización muy rápida, sabiendo que era bueno para las dos partes y también para la ciudad. Cuando estaba todo en marcha, las personas que estaban llevando el proyecto, Pablo Pereiro y Albert Gil, entendieron que el entrenador debería ser yo porque consideraban que llevaba una buena trayectoria en el fútbol femenino en Galicia.

¿Qué era de ti antes de interesarte por los banquillos?

Jugué toda la vida en el Orzán, un equipo de la ciudad de La Coruña y que de hecho toma nombre de la playa del Orzán, una de las zonas más conocidas de la ciudad. En el 2007, yo ya tenía unos 27 años, y saltando a por un balón choqué cabeza con cabeza. Fue un golpe grave e incluso estuve a punto de perder la vida. Entonces, como llevaba toda la vida allí, el club se volcó conmigo y quisieron buscarme algo que hacer. En ese año se había creado el primer equipo femenino, y a partir de allí empecé a echar una mano, aunque nunca me había planteado hacerme entrenador. Pero cuando me ocurrió aquello y viendo como estaba creciendo el fútbol femenino en Galicia y el propio Orzán, que había ascendido en un año a la Primera Nacional, entré en la escuela de entrenadores del Deportivo para formarme.

A partir de aquí, tu papel con el fútbol femenino gallego fue clave para convertirte en el técnico del Deportivo.

La mayor ventaja que yo representaba para el Deportivo era el conocimiento que tenía del futbol femenino gallego. En ese momento el número de equipos era mucho menor que actualmente, y al final había pocos equipos, como el Friol y el Olivo, y también pocas jugadoras, por lo que nos las rifábamos entre todos. Y nosotros, desde el Orzan, a partir de 2009, empezamos a mirar para la base, por lo que ya teníamos mucha información de jugadoras jóvenes. Eso permitió al Deportivo nutrirse de toda esa información.

Recuerdo en una reunión meses antes de empezar el proyecto donde me empezaron a preguntar por jugadoras. De inicio el Deportivo quería hacer un equipo con carácter gallego y aunar a las mejores futbolistas de Galicia, y los nombres que empiezo a poner encima de la mesa eran de chicas de 15 años. Eso les sorprendió tanto a Pablo Pereiro y Albert Gil, ya que se trataba de jugadoras muy jóvenes, pero para mí ya eran las mejores. Por ello les digo que si realmente quieren hacer un equipo que solo lleve el escudo del Deportivo que llamen a otra persona, pero que si lo que querían hacer era algo serio, había que apostar por esas niñas, porque en el fondo lo eran. La buena noticia que me encuentro es que confían plenamente en lo que yo les digo. A partir de aquí, empezamos a montar el equipo con el objetivo de lograr llegar a Primera División, pero sin grandes exigencias, a la espera de ver como respondía el proyecto.

Fuente: RC Deportivo

¿Y en cuanto a lo económico, cómo se prestó el Deportivo, lo puso fácil?

Yo creo que el equipo fue creciendo según las necesidades que iba teniendo. Recuerdo una frase que le decía sobre todo a Teresa Abelleira, que a veces demandaba cosas. “Tere, vamos a darle cosas al club, para después poder exigir”. Y con esta premisa fuimos creciendo. Muchas veces veo casos de secciones femeninas que cuando se crean, en su primer año todo son quejas y problemas, y parece que es la queja fácil porque todo el mundo te va a apoyar. “Mira como tratan estos al equipo femenino”. Pero muchas veces hay que verse en los dos lados. Lo tenía muy claro.

Nuestra responsabilidad era muy grande. Teníamos que hacer un equipo serio llevando el escudo del Deportivo y el nombre de la ciudad, pero también había que darle al club. Además, como deportivista y entrenador, no quería ni ser engañado ni engañar a nadie. Todas las jugadoras compartieron lo mismo que pensaba, y aunque el camino era difícil, el Deportivo demostró haber apostado por el proyecto de verdad, sobre todo por parte del presidente Tino Fernández, involucrando a todos los estamentos del club, algo que llega a ser más importante que el tema económico.

En 2016 el Deportivo se vuelca en el fútbol femenino. Justo en el mercado invernal llegan dos jugadoras de Latinoamérica: Gabriela García y Kika Romero. ¿En qué momento ponéis el foco fuera de España con la poca información que se maneja?

Queríamos apostar por futbolistas gallegas como lo son Teresa Abelleira, Nuria Rábano, María Corral o Malena Costas, pero prácticamente el 90% de la plantilla era sub-20. Eran todo chicas de 16 años, de fuera de la ciudad, y claro, en ese momento era poco común, ya que a día de hoy el fútbol femenino en España ha evolucionado una barbaridad. Entonces, el porqué de aquellos fichajes fue a raíz de querer dar un paso adelante, puesto que con jugadoras tan jóvenes quizá sería complicado lograr el objetivo a largo plazo de ascender. Cuando quisimos buscar jugadoras con proyección de los distintos grupos de la Segunda División, nos dimos cuenta de la poca información que había. Además, era muy complicado ofrecer contratos a futbolistas de la máxima categoría, ya que la mayoría no querían bajar de categoría. Incluso nos encontramos con varias jugadoras que si les atrajo el proyecto, pero se encontraban estudiando lejos de Galicia, y como es normal, no querían cambiarse a mitad de curso. De hecho estuvimos a punto de fichar a Eva Navarro. Aprovechábamos los campeonatos territoriales de España para ir conociendo jóvenes valores, pero al ver que no podíamos acceder a ninguna jugadora, decidimos mirar a otro lado.

Justo coincidió que se estaba disputando el Mundial sub-17 en Jordania, y viendo un poco las imágenes, destacó Venezuela, que logró un cuarto puesto. Entonces, recuerdo cuando Pablo Pereiro me llamó para decirme que le echara un ojo a los partidos de Venezuela, ya que había una jugadora muy interesante: Gabriela García. Cuando vi las imágenes, no tuve ninguna duda. Con 18 años encajaba a la perfección con lo que buscábamos, y Pablo comentó acertadamente que para una jugadora joven es muy difícil adaptarse a otro país, y que era mejor traerla acompañada para que se sintiera arropada desde un principio.

Tras conocer a fondo el perfil de Gabriela hablando con seleccionadores venezolanos, vimos que era una chica introvertida y con una infancia complicada, por lo que era muy importante encontrar a otra jugadora. Gaby fue bota de oro en ese torneo, así que decidimos fichar a quien le diera los pases, y esa era Kika, una jugadora diferente e interesante. Ambas llegaron en febrero, y casualmente esos días había una ciclo génesis, y al entrenar por las tardes y con ese mal tiempo, las pobres no querían salir a entrenar (comenta con risas). Pero finalmente salió bien, aunque es cierto que Gaby lo paso mal, ya que era el primer contrato profesional en su vida. Era una chica de 18 años y no era solamente estar en otro país, sino que en otro continente. Lo pasó mal por el clima, el ser introvertida, pero ella a día de hoy reconoce que llegar con Kika le ayudó una barbaridad.

Al final, cuando ves fichajes así, hay que tener mucho cuidado, y en ese caso, nuestro papel fue muy bueno porque nos interesamos más allá de la futbolista. Viendo un partido de la Real, cuando metió un gol Nerea Eizagirre, Gabi era la primera en el corrillo haciendo bromas. En cambio, en esos partidos con Venezuela apenas hablaba, se tapaba la boca. Una madurez personal que ha tenido que pasar, y estamos orgullosos de que haya sido con nosotros.

«Gaby fue bota de oro en ese torneo, así que decidimos fichar a quien le diera los pases, y esa era Kika, una jugadora diferente e interesante»

Con estas anécdotas que cuentas, parece que como entrenador ejercías también un papel de padre. Además, te tocó lidiar con un vestuario muy joven. ¿Tú lo viviste así?

He estado en vestuarios de fútbol durante toda mi vida, y con el tiempo adquieres esos códigos no escritos que son importantes. Además, creo que un vestuario femenino es mucho más emocional que uno masculino, por lo que tienes que cuidar más ese aspecto. Y sobre todo, lo que a mí me pasaba es que había una gran responsabilidad sobre mí, que nadie me impuso, de que iba a quedar en la historia del Deportivo lo que sucedía con el primer equipo femenino. Era una responsabilidad, pero también era todo un orgullo. Con las jugadoras me pasaba lo mismo. Tenía muy claro que muchas de ellas se estaban labrando su futuro, e incluso que gracias al fútbol estaban ayudando a sus familias. Y quizá otras no tenían esa necesidad familiar, pero sí personal.

Me acuerdo de una anécdota con Teresa – es que con Teresa tengo para escribir un libro (vuelve a reírse) -. Le daba casi más importancia a tratar de que ellas se grabaran a fuego unos valores para el fútbol que a conceptos tácticos y técnicos. Poco le podía enseñar yo a Teresa que con 16 años manejaba el balón mejor que futbolistas profesionales y tenía una visión que yo no había tenido en mi vida. Pero sí había otro tipo de códigos que para mí eran muy importantes para el fútbol. En un momento pensé que Teresa se nos podía marchar. Era nuestro primer año, y no era normal que un club profesional tuviera a jugadoras de esas edades. Para el masculino había una residencia masculina, y hace poco, me saqué una foto que se la mandé a Tere, ya que pasé por la primera residencia en la que ella estuvo. La única residencia que había en la ciudad exclusiva para mujeres era una residencia de monjas. Así que la tuvimos allí, y la verdad es que las monjas se preocupaban mucho por ella, pero tenían ciertas normativas, y una de ellas eran los horarios. Nosotros entrenábamos sobre la tarde-noche, y a veces se alargaba con alguna charla o algún video, pero ella tenía una hora límite de llegada, y las monjas eran inflexibles en ese tema. Si llegaba pasada la hora, la dejaban sola cenando en el comedor y había alguna foto en el grupo de Whatsapp bastante simpática. Pasó unos primeros meses allí, hasta que le encontramos un sitio para que estuviera más cómoda.

Nos dimos cuenta tanto con ella como por ejemplo con Nuria, que todas estas cosas extradeportivas, es decir, donde vivían, su relación familiar, si estaban más o menos cómodas, hacía que rindiesen de una manera o de otra. De Teresa yo siempre he dicho que es una jugadora que necesitas verla sonreír. Si no sonríe, no rinde como es ella. Y siempre la vacilo porque le digo que a día de hoy aún no ha dado el rendimiento en el Real Madrid que daba con nosotros. Sacaron una imagen de un caño que hizo en un partido de Champions y los aficionados madridistas ya se ilusionaron, pero es que nosotros veíamos eso cada día. Si en el saludo inicial a Teresa la veías sonriendo, ya podías estar tranquilo. Y esto es un reflejo de que si las jugadoras están a gusto, mejor rinden, por eso se pelea tanto por los medios en el futbol femenino. Pablo Pereiro tenía esta preocupación. Le daba igual lo que hacía yo en los entrenamientos, solo quería que las jugadoras fueran felices. Una labor de director deportivo que creo que no se hace y fue otra de las claves del éxito del Deportivo.

Fuente: La Voz de Galícia

Te tocó entrenar a muchas chicas jóvenes en una edad donde pueden aparecer muchos conflictos. ¿En alguna ocasión te tocó vivir situaciones de crisis?

Eso era el día a día. Con jugadoras más adultas te puede ocurrir, pero con jugadoras de estas edades te ocurre constantemente. Primero porque la mayor parte de ellas suelen ser más inestables personalmente y se encuentran madurando. Ese año además era la primera vez en todos los aspectos, y yo quería cuidarlo todo, y me metía incluso en que jugadoras iban a cada evento. En esas edades todo es muy frágil y muy fuerte al mismo tiempo, y por eso hay que cuidarlo. Por ejemplo, hay que tener cuidado con el mensaje que le transmites a la jugadora. El “eres buenísima”, “la vas a partir”, “vas a vivir de esto”, cosas que suelo ver, para mi cero. Hablando de Teresa, me acuerdo que todos los años cuando, la renovábamos, le decía: “a ver si consigues ser titular este año”. Al principio le impresionaba, pero luego ya se empezó a reír de mí. Pero se lo tenía que decir. Preguntaba “¿a quién vais a fichar este año?”. Pues a alguien que te quite el puesto le decía. Este era mi mensaje, porque en estas edades, es muy peligroso.

Una frase que todavía está en el vestuario de Abegondo es “trabajo, trabajo y trabajo”. Eso lo grabábamos a fuego y me encargaba de repetirles, y seguramente Teresa, Gaby y Nuria estarán contentas de no escucharlo más. Pero para mí era algo fundamental en su crecimiento, y me gusta pensar que gracias a ello las hemos ayudado. A entender mejor las cosas y a desarrollarse tanto como personas como de futbolistas. Mira, en menos tiempo lo hemos vivido con Athenea. Una jugadora que lo que veis de ella por televisión es lo que es ella. Es un nervio puro, un corazón latiendo puro y duro, y (suspira), seguramente es una de las jugadoras a las que más caña he dado. Y ya lo estáis viendo, para mí en su primer año en el Real Madrid es la mejor del equipo.

Luego hablaremos sobre ella. Pero siguiendo con el tema, al final ese aspecto emocional que tú viviste de cerca, es el que convierte el deporte en algo especial. ¿Pero crees que hace la diferencia con el fútbol masculino? Porque el femenino siempre ha parecido mucho más cercano, y quizá ese es uno de los motivos.

Mira, teníamos dentro del vestuario a unas niñas como Gaby y Kika que estaban en otro continente. Teresa y Nuria, que estaban en otra ciudad, pero también otras como Rosalía, que era de la ciudad. En su caso, había semanas en las que quizá ella no estaba a gusto por circunstancias del colegio o alguna riña familiar, y en el campo lo reflejaba. La eterna pregunta. ¿Cuál es la diferencia entre fútbol masculino y femenino? Ninguna, es fútbol. Yo he escuchado barbaridades. Estuve en una conferencia con personalidades importantes en la que se barajaba la posibilidad de jugar con un balón más pequeño o un campo más pequeño. Volví a casa escandalizado. No hay que buscarle tres pies al gato, es fútbol. Lo único es que al tratarse de mujeres y hombres, hay una diferencia física, es así.

La noticia de este año. “El Athletic perdió por goleada contra los cadetes masculinos”. El año que ascendimos, a sabiendas de que la competición no nos daba las exigencias que nos daría el playoff, nos pusimos a hacer algo que ya se había hecho anteriormente. Buscar rivales. Era muy difícil encontrar rivales, ya que teníamos que intentar que algún equipo de Primera División viniera a la Coruña a jugar con nosotros -algo que conseguíamos para el Teresa Herrera en Riazor durante la pretemporada, pero que durante el año era prácticamente imposible-. Entonces empezamos a competir contra equipos masculinos, y de hecho el equipo cadete era el que mejor se ajustaba. Y como decimos aquí en gallego, nos metían unas malleiras escandalosas, pero a nosotros nos servía de mucho. Ojo, siempre en la justa medida. Nosotros lo hacíamos más o menos una vez al mes, planteando los partidos de forma distinta, y poco a poco fuimos consiguiendo que fuera productivo.

Al final siempre ha habido comparaciones. Es el mismo fútbol, pero con las diferencias físicas. Y lo mismo sucede con muchos deportes. De todas formas, la gente aún se encapricha en menospreciar, como sucedió con ese resultado del Athletic ante el cadete.

Pero es normal. El cadete del Real Madrid también haría lo mismo con el primer equipo femenino. Son cosas que no tienen sentido. Me he encontrado gente diciendo ser especialista en fútbol femenino. A mí me gustaría saber qué es eso. Yo puedo tener 15 años de experiencia, pero todo cambia y nunca llegas a ser especialista en nada. Incluso en su día vi un curso de especialistas en futbol femenino. Me gustaría saber que se enseñaba. Es fútbol, once contra once y un balón. Mira, algo tan banal como esto, pero muy claro. En el primer año, fui a hablar con los médicos del club, y cuando estuvimos organizando el tema de los botiquines, nuestra fisio, una pieza clave en el proyecto, dijo que había que llevar siempre los tampones. Utilleros del masculino se quedaron asombrados, pero es que es algo tan sencillo como la vida misma. Por eso no me cuadra lo de especialista. Sí que hoy en día nos movemos por etiquetas, pero es que cualquier entrenador que haya estado en fútbol femenino unos años, es especialista en fútbol en general.

Has hecho un resumen perfecto de cómo se vive un vestuario, pero todavía estamos en el primer año del Deportivo, con los cimientos del equipo. El ascenso se os escapa a pesar de quedar en segunda posición, y de cara al próximo curso lográis mantener el bloque y fichar a jugadoras que serán claves como Peke e Iris Arnaiz.

Ese año también fichamos a Sara del Estal y la tercera venezolana Michelle Romero, otra opción que a finales de la temporada anterior ya nos había llamado la atención. Sumamos alguna incorporación más, pero el bloque se mantuvo. Teníamos a jugadoras como Teresa y Núria, que estaban llamando la atención siendo convocadas para la Sub17 y Sub19 de la Selección Española, y además, eso provocó que el primer contrato profesional para el fútbol femenino gallego fuera en el Deportivo, con la propia Teresa y Raquel Béjar. Fue algo muy positivo porque por fin las jugadoras empezaban a ver que había una salida y que podían ganarse la vida con el fútbol, pero también significaba que el futbol femenino en Galicia estaba muy atrasado en comparación con otras comunidades. Eso sí, recuerdo que en ese 2016, cuando nació el Dépor, con toda la repercusión que tuvo, se crearon hasta nueve equipos femeninos.

¿Qué implicaba el hecho de firmar contrato profesional? Siempre se habla mucho de ello pero en el fondo no conocemos a fondo los detalles.

Hay tres formas de firmar un contrato. Por un lado, lo que sucedía tanto en Galicia como en todos lados. Se llegaba a un acuerdo verbal, y si se firmaba un papel que apenas valía federativamente, simplemente por si se necesitaba en cuanto temas judiciales. Lo que es un contrato privado. Luego tenemos el contrato profesional y el contrato federativo profesional, dos cosas diferentes. El contrato profesional es el que podemos tener cualquiera de nosotros por trabajar en una empresa. Como el que tenía yo por trabajar en el Deportivo. Después hay la licencia profesional (lo mismo que contrato federativo profesional). Ese contrato profesional lo registras en la Federación Española, y anteriormente, lo que más había era contratos profesionales.

De hecho, el Athletic Club, fue el primer equipo de toda España en convertir a todas sus jugadoras en profesionales. Lo que implica es que la licencia tiene un coste diferente, aunque tienes ciertos beneficios diferentes, por ejemplo en cuanto a la mutualidad. Si no me equivoco ahora ya es obligatorio, pero antes, había muchas jugadoras con contratos profesionales en Primera División, pero en la categoría profesional tenían “dependienta del club”. Es decir, nadie las hacía profesionales como futbolistas. Y en eso el Athletic dio el primer paso. Las 22 licencias femeninas que había eran suyas. Por ejemplo, nosotros, antes de convertir a Teresa y Raquel en profesionales, lo que se hacía era un compromiso. En un papel se decidían todas las cláusulas y el salario, pero ese acuerdo no iba a la federación.

Me sorprende que digas que el fútbol femenino en Galicia estuviera tan atrasado, pero históricamente es donde nace. ¿Tuvo que pasar algo no?

Hay diversas teorías que la gente dice, pero yo no sabría decirte el porqué. Sí es cierto que desde la época del Karbo, el equipo por excelencia, hay un salto enorme hasta que en 2010 aparece el Olivo. Es un ejemplo claro. El Olivo logró ascender a Primera con nombres como Anair Lomba, Ana Buceta y Sara Tui, pero el atraso era tan grande que no lograron los apoyos suficientes para conseguir un proyecto de verdad. Al final fue una generación espontánea de grandes jugadoras gallegas que coincidieron en el mismo sitio en un club que apostó por ellas, pero tras conseguir el ascenso, el proyecto se hunde por falta de apoyos en todos los niveles. Al Deportivo no le pasa eso porque la gran ventaja es que cuenta con el soporte de un club profesional, lo que hizo que todo fuera mucho más fácil.

Volviendo a esa temporada 2017/18, volvéis a quedaros cerca del ascenso, pero tú mismo comentaste que se os tachó de fracaso con apenas dos años de vida. ¿Cómo os llegaba y como reaccionaste?

Yo me autopuse la exigencia de, en un plazo de tres años, lograr el ascenso. Nos habíamos fijado en varios proyectos que habían nacido como el nuestro, y por ejemplo el Betis, lo había logrado al cabo de cinco años. Por eso dije que de uno a tres años se podía ascender, aunque eso no se hablaba en el vestuario. Nosotros íbamos año a año, pero sí que es verdad que se tachó de fracaso una temporada en la que solo perdimos un partido. Fue ante el Oviedo Moderno, en la vuelta, con un 0-2. Ya le habíamos ganado en la ida, pero ni siquiera por perder el partido nos quedábamos fuera del playoff, sino que fue por un gol, porque ganamos allí 0-1. Hubo gente que lo tachó de fracaso, lo entendí y asumí la responsabilidad a pesar de ver algunas portadas que quizá no fuera de muy buen gusto. Aun así, nunca las critiqué porque de la misma forma que se nos hacían reportajes en los momentos importantes como en nuestros partidos en Riazor, también había que aceptarlas en los malos momentos.

Aquel año, junto al fichaje de Iris, hice un fichaje igual de importante o más, que fue traerme de la estructura del Oviedo Moderno a Pablo García. Por aquel entonces, Pablo era el coordinador del Oviedo, pero también había sido el entrenador durante siete temporadas. En mi época del Orzan yo había hecho migas con él, y me gustaba mucha su modo de entender el fútbol. Le convencí para que se viniera con nosotros, y me acuerdo de una frase suya tras esa derrota, que significaba perder las opciones de ascenso, y aunque quedaban tres partidos, estaba claro que el Oviedo no pincharía. Me acuerdo que dijo: “Manu, tranquilo porque hay una palabra que se utiliza mucho en el fútbol, que es la experiencia, y eso no hay ninguna pastilla que te lo dé, la experiencia la tienes que vivir”. Tengo la imagen de Teresa, Nuria, Iris y todas las jugadoras llorando desconsoladas en el campo, pero estoy convencido de que toda esa vivencia, les aportó muchas cosas y nos hizo crecer a todos como equipo. Fuimos trabajando siempre sobre el mismo bloque, con algunos retoques para dar competitividad y rodear a nuestros jóvenes talentos de la mejor forma posible, y al final, lo logramos en nuestro tercer año.

«Tengo la imagen de Teresa, Nuria, Iris y todas las jugadoras llorando desconsoladas en el campo, pero estoy convencido de que toda esa vivencia, les aportó muchas cosas y nos hizo crecer a todos como equipo»

A eso iba, en 2018, se fichan a jugadoras como Alba Merino y Maya Yamamoto, y al final, conseguís superar al Oviedo y con 23 victorias consecutivas ascendéis.

Fichamos a Alba Merino y Maya. Dos fichajes muy complicados, porque era convencer a jugadoras de Primera División para que vinieran a competir en Segunda. Maya en ese momento estaba en Japón recuperándose después de romperse el cruzado jugando con el Zaragoza, y Alba Merino estaba en el Santa Teresa, que ese año había descendido.

En cuanto a Alba, fue todo un acierto, por su forma de liderar, como digo yo a distancias cortas ya que nunca la veías gritando en el campo, y su forma de transmitir a las más jóvenes. Además se ganó a la afición en dos partidos. Yo me siento todo un afortunado de haberla tenido en mi vestuario. Pero su fichaje fue muy difícil. Venía de una temporada dura con el Santa Teresa, y estaba de vacaciones en una isla perdida. Eso hizo que contactar con ella fuera imposible. Para los papeles fue todo un circo, yo me desesperaba cada vez que hablaba con Pablo, pero ahora lo comento con ella y nos reímos mucho.

Luego el de Maya, que lo explicó ella en una entrevista que da. Se quedó alucinada de que un equipo de segunda división le quisiera fichar, y más estando lesionada. Fichó por el Deportivo en su cuarto mes de recuperación, pero nosotros, en ese afán de rodear bien al equipo con jugadoras experimentadas, teníamos claro que tanto Maya como Alba podían ayudar, y así fue, claves en el ascenso.

¿Dentro del vestuario, se hablaba de lo que estabais logrando, o erais cautos?        

Otro de los mensajes que trataba de inculcarles era que disfrutaran el día a día. Muchas veces en el fútbol, cuando tienes un objetivo como ganar la liga o ascender, parece que estas esperando para celebrar, y como celebres de más, siempre parece que te relajes o que tientes a la mala suerte… Yo no conozco ningún equipo que se relaje. Si un equipo sale al campo relajado, es un falta de seriedad y profesionalidad por parte de entrenador y jugadoras. No tiene nada que ver con celebrar.

Pero a nivel de vestuario, en la justa medida claro, siempre es importante disfrutar del día a día, y nosotros, aquel año del ascenso, lo disfrutamos una barbaridad. Y eso que empezamos con un pequeño tropiezo porque en el primer partido de la temporada empatamos. Además era el primer partido que por fin nos trasladábamos a jugar en la ciudad deportiva, porque hasta entonces jugábamos en otra ciudad. Y me acuerdo que en esa semana el vestuario estaba hundido, porque sabían que era una liga contra el Oviedo, y quien perdiera se quedaba sin opciones. La labor durante esa semana no fue entrenar, sino que tranquilizar y recordar que todavía quedaban los partidos ante el Oviedo.

De hecho, mi mayor quebradero de cabeza aquel año fue cuando arranca la temporada y tuvimos que adaptar el esquema ya que teníamos a cuatros grandísimas jugadoras para el centro del campo, Tere, Alba Merino, Iris y Maya, pero estábamos acostumbrados a jugar con tres. De allí nació el famoso rombo que después llamó mucho la atención en Primera. Ese esquema funcionó, aunque solo lo practicábamos en esos partidos que decía antes contra el cadete, para tratar de sorprender en el primer partido ante el Oviedo, que fue cuando les ganamos a domicilio. Pero lo llevamos a escondidas porque todas informaciones eran cruciales. Incluso en un partido de la Copa Galicia, cambiamos el campo principal a otro sin gradas, para que fuera más complicado de reconocer el sistema desde fuera.

Siempre fui partidario de ir disfrutando esos pequeños momentos. Hay que tener en cuenta que las futbolistas apenas tienen treinta días libres al año, no llega ni a eso, y deben cuidar su alimentación y su descanso. Por eso, consiguiendo pequeños triunfos siempre es importante celebrarlo, y trataba de decirles siempre, que no esperaran solo al final. Aunque bueno, jugamos el último partido del playoff en Canarias ante el Femarguín, y para volver teníamos que esperar hasta el día siguiente, por lo que no creo que durmiera nadie. Pero el recuerdo más bonito es la noche anterior al partido, cuando las capitanas prepararon un video con imágenes de la familia de cada jugadora. Fue super especial. Lloramos todos como madalenas. Al tener jugadoras de muchos lugares distintos, y algunas que no veían a sus familias durante mucho tiempo, fue muy emotivo. Algo precioso que culminó con un ascenso.

Fuente: La Voz de Galícia

Los mejores recuerdos son los que se hacen en el vestuario. Debió ser muy especial ver que todo salía bien, y al final eso os unió, algo que se reflejó sobre todo en Primera. Gran parte del gran trabajo que se hizo en el campo tiene que ver con la unión de vestuario.

Sí, eso fue clave. Además nosotros hicimos lo mismo que habíamos hecho anteriormente. Mantuvimos el bloque, tratamos de reforzarlo con algunas piezas, y con la idea de buscar jugadoras jóvenes. Para mí y para Pablo era fundamental encontrar jugadoras que al llegar al club sintieran al Deportivo como suyo, porque al final lo defiendes de forma especial. Y encontramos ese perfil tanto con Athenea y María Méndez que llegaron ese año. Dos jugadoras muy jóvenes, con hambre, con ganas de crecer, con ilusión, y que sabíamos que iban a encajar muy bien. A parte de mirar las características sobre el campo, Pablo y yo siempre mirábamos los temas personales. Y teníamos muy buenas referencias de María que además conocía a Iris de su paso por Oviedo, y a Athenea todo el mundo la conocía en el noroeste de España porque era la guerrera del Racing, dentro y fuera del campo. En las sesiones de video del equipo, a Athenea le tenía un apartado para que se viera braceando en el campo. Aquel primer año me odió para el resto de su vida, porque era sesión de video para el equipo analizando aspectos tácticos, y luego diez minutos de Athenea protestando y braceando, pero para así pincharla delante de sus compañeras y que se diera cuenta de ciertos aspectos. Yo creo que esa labor tuvo sus frutos, porque ahora ya no hace estas cosas en el Real Madrid. No quiero para nada atribuirme ese merito, porque ella tiene un corazón enorme, pero cuando llegó aquí estaba tan alocada que no era capaz de expresarse, pero ahora sí lo vemos.

Yo creo que fue eso. Mantener el bloque, introducir a Athenea, María y las dos porteras, Misa y Sullastres, y como se dice, dejarlas que salieran al campo a divertirse, y se lo pasaron bomba. Nos hicieron disfrutar una barbaridad, y fue una pena que la maldita pandemia nos cortó justo en el mejor momento. Además me acuerdo que veníamos el fin de semana de perder en casa con el Athletic de Bilbao, y nos tocaba el miércoles partido de Copa contra el Barça en el Johan Cruyff y el domingo partido ante el Real Madrid en Valdebebas. Y fue el memorable partido de Copa en la que nos marcaron en el 119’, y la remontada ante el Real Madrid.

La sensación que te dejaba ese Deportivo era la de un equipo alegre, que competía hasta el final. ¿Qué había detrás de todo ello?

No creo que la forma de trabajar fuera muy compleja. Entrenábamos mucho, siempre he creído en el trabajo, no significa que te haga mejor, pero te da más tiempo para poder arreglar errores. Cuando planificábamos los horarios con el coordinador del club, veías que entrenábamos mucho más que el primer equipo masculino. También nos lo decían los responsables de preparación física, que las jugadoras en el gimnasio levantaban muchísimo peso, aunque la verdad creo que fue Villegas, que hace poco me decía: “eh, que aquí tenemos muchos más días de vacaciones que contigo”. No es difícil. Aquel primer año en Primera, después del parón de navidades, nos tocaba jugar el día de reyes en Valencia. La Federación lo corrigió al año siguiente para que los equipos se desplazaran lo mínimo posible, pero a nosotros nos tocó ir lejos, además en noche de reyes, y claro, nos tocó volver de vacaciones bastante antes. Aquí tengo que reconocer que aquel año no respetamos el convenio, porque entrenamos mucho más de lo que tocaba, pero me fue muy fácil gestionarlo con las jugadoras. Ellas lo entendieron, y se divertían mucho, porque fue un año en que la Primera Iberdrola tuvo mucha repercusión, y siempre se veían en las repeticiones, en los goles o en el once de la jornada. Era fácil, si queríamos seguir de esa forma, había que trabajar.

Y después, la forma en la que estructurábamos la semana era la típica. Lunes hacías una sesión de video para analizar los errores, y a partir de aquí, con la información justa y necesaria, preparábamos el próximo rival. Y aunque se diga que a día de hoy las jugadoras están preparadas para recibir todo tipo de información, yo creo que no hay que abrumarlas. Tampoco faltaba el trabajo físico, con grandes especialistas que también fueron importantes en el éxito del Deportivo, y eso reflejaba lo que te decía un poco antes. El tema económico no siempre es el más importante. Desde mi posición intentaba que las jugadoras pudieran acceder a todos los medios que tenía el club, incluso en el tema de los viajes. En muchas ocasiones preferíamos ir en autocar que en avión, porque aquí en Coruña hay muy pocos vuelos directos. También es cierto que contábamos con el autocar del primer equipo masculino, uno de los más avanzados de España, y era una maravilla. Yo que soy un poco grande lo suelo pasar mal en los autobuses, pero en ese no, en ese iba genial. Otro aspecto que importaba.

Durante esa temporada, viendo el gran nivel que estaban mostrando muchas jugadoras, ya debíais ver que sería muy complicado retener a Misa, Teresa, Nuria, María…

Ahí nosotros, y sobre todo Pablo Pereiro, que fue el director gerente en la gran época del Dépor, tenía una experiencia que mucha gente del fútbol femenino no tenía. Entonces, fue él quien empezó a ver todas esas cosas. Por ejemplo, ese primer contrato de Teresa, aunque quizá no nos veía nadie en la categoría nacional, ella iba a la Selección Sub17, por lo que la seguía mucha gente. La firmamos por cuatro temporadas para tratar de retener ese valor que teníamos. Pero en Primera, con el nivel de las jugadoras y la visibilidad, teníamos claro que era mucho más complicado. Aunque el caso de Misa es muy curioso. Venía de jugar apenas unos cuatro partidos en los tres años que estuvo en el Atlético de Madrid.  No contaba para nada, y de repente con nosotros, aunque se turnaba con Sullastres, empezó a ser conocida. Eso lo vimos muy pronto. Si seguíamos jugando como lo habíamos hecho en Segunda, nadie se fijaría en el Dépor, sino que en sus jugadoras. Por eso decidimos subir la apuesta.

El club estaba en una situación muy complicada, el masculino había descendido sin visos de poder llegar a Primera, y esa apuesta tenía que llegar desde fuera, y con eso me refiero al patrocinador exclusivo del femenino, ABANCA. Las jugadoras tenían condiciones espectaculares. Entrenaban todos los días del año en césped natural, contaban con uno de los mejores cuerpos médicos, pero en el aspecto de los contratos, fue donde faltó esa ayuda. Si las jugadoras se acabaron marchando, es porque no teníamos esa masa salarial para poder retenerlas. Tuvimos la oportunidad, porque cuando empezamos a hablarlo, planeábamos retener a todas esas jugadoras y fichar a otras con un perfil prometedor, y que en esos momentos no llamaban tanto la atención como ahora. Contábamos con todos los mimbres para seguir creciendo, pero faltó el dinero, y al final no pudimos ni traer lo que queríamos ni mantener a las que teníamos. Así es como se empezó a caer el castillo de naipes.

Fuente: RC Deportivo

Pasáis del cielo al infierno, y aunque el equipo dio la cara durante esa segunda temporada, dio la sensación que el cambio de plantilla fue drástico. Sí es cierto que llegó una jugadora con mucho renombre como Lady Andrade, además se volvió a mirar al mercado latinoamericano, pero al final los fichajes no acabaron de cuajar.

Creo que no hay ninguna rueda de prensa en la que buscara escusas. Recuerdo que los periodistas todas las semanas me preguntaban lo mismo, pero yo nunca dije que lo estábamos pasando mal por las bajas. Ahora si lo podría decir, pero estando dentro nunca. Lo que más veces hice fue asumir la responsabilidad, porque gran parte fue mía. Quería que el equipo volviera a funcionar como habíamos hecho en años anteriores, pero me estaba equivocando porque ya no tenía ese bloque. Mi error fue intentar hacer lo mismo que llevábamos haciendo, y me costó bastante asimilarlo. Tuve que empezar a hacer cosas que iban en contra de mi idea como entrenador, y me equivoque muchas veces. Hay que ver también como fue ese mercado. Veníamos de un confinamiento mundial y no podíamos seguir nuestra forma para ficharlas. Siempre las traíamos a la ciudad para que conocieran donde iban a vivir, les ensayábamos la Ciudad Deportiva, también comíamos con ellas, y toda esa información desapareció. Los fichajes en pandemia se hacían por teléfono.

Pero sí nos equivocamos en querer seguir con el mismo bloque y no aceptar el fin de ciclo. Además el mercado español se disparó, las jugadoras españolas se volvieron muy codiciadas, y era mucho más económica fichar a una jugadora extranjera. Fue un palo, aunque estoy muy orgulloso de ese año, porque peleamos hasta el final y fuimos el descenso con mayor número de puntos en la historia del fútbol femenino español. Nos quedamos a dos puntos de poder salvarnos. Fue un cúmulo de circunstancias. El cómo fue la liga también afectó. Eso ahora sí lo puedo decir. Con los aplazamientos fue todo un desastre, incluso es sabido que hubo equipos que se aprovecharon de ello. Tampoco hubo pretemporada, solo jugamos un amistoso. Tenía un partido apalabrado con el Real Madrid pero me lo canceló el dia anterior a viajar… Al Rayo por ejemplo se le permitió empezar un mes después, algo que no entendí. Fue un cúmulo de despropósitos y desgraciadamente dio con el descenso del equipo, pero ya te digo, con la cabeza alta.

Esa es la sensación que nos quedó a todos, que se luchó hasta el final. De hecho, conseguisteis retener al ataque, que no lo hizo nada mal, en especial Peke, pero anímicamente, sabiendo que las cosas no salían bien, ¿cómo fue para las jugadoras que ya venían de años anteriores?

Fue difícil. Cuando ganas todo es maravilloso, pero cuando pierdes todo eso cambia, y normalmente, a la jugadora le saltan los instintos de autodefensa. Yo puedo salir a rueda de prensa y reconocer que me he equivocado en el planteamiento, pero la jugadora no suele decir: “estuvo horrible”. Y sí que es cierto que hubo algunas jugadoras que no dieron el nivel que esperábamos. Lo comentabas antes, Lady Andrade. Estamos hablando de una jugadora que en 2015 fue nominada para el balón de oro. Era una jugadora muy contrastada, pero el nivel que dio con nosotros fue más bajo de lo esperado. En cambio, las futbolistas que venían del año anterior, fueron las que más tiraron del carro. En ese sentido me tengo que quitar el sombrero con Alba Merino, Athenea, Iris, Gabriela… Pelearon y se dejaron el alma. Lo que te decía antes. Esa adherencia y ese sentimiento hizo que renunciaran a muchas cosas por pelear con nosotros. Por eso me alegro un montón de que a todas ellas les vaya muy bien, porque aquí no hay nadie puede tener un reproche para ellas. Y esa es otra de las cosas que perdimos.

En Abegondo se registraba un lleno en cada partido que nos empujaba una barbaridad, y todos los entrenadores alucinaban con el ambiente aquel primer año. Pero como te decía sobre las jugadoras, me acuerdo de Athenea saliendo del campo con el tobillo hincado y decirle al médico que le atara la bota para volver a jugar. Cosas que te quedan para el recuerdo más personal, de ver esos esfuerzos sobrehumanos porque querían defender algo que habían construido ellas mismas. Es de alabar que precisamente todas esas jugadoras fueron las que más pelearon y las que creyeron hasta el final. Estaban convencidas de que nos íbamos a salvar, y si la competición dura una jornada más, yo creo que lo conseguimos. Acabamos la liga contra el Athletic Club de Iraia, que hizo un final de temporada espectacular, y en Abegondo les pasamos por encima con un 3-0. Por lo menos fue la mejor despedida posible, sobre todo para nuestra afición.

Tiene mucho mérito el grupo que conseguisteis aunque las cosas no acabaran de salir bien. ¿Tú esperabas continuar con el proyecto de cara a la siguiente temporada? ¿Te sorprendió cuando decidieron cesarte del cargo?

Eso fue lo que más me sorprendió. No se cómo se vio desde fuera, pero aquí, cuando descendemos matemáticamente ante el Betis en la penúltima jornada, ya activamos el plan B. Desde el club se me transmitió tranquilidad para asumir lo que había sucedido. Se era consciente de lo que no habíamos podido hacer al inicio de temporada, de las bajas y de lo que no habíamos podido traer en verano. En el mercado invernal nos planteamos dos fichajes. Jugadoras extranjeras que a día de hoy tienen renombre internacional. Le hicimos ver al director gerente que quizá dos no eran suficientes, que tendrían que ser cuatro, pero en el último momento ni cuatro ni dos. Acabamos disputando toda la temporada con una plantilla muy corta, con posiciones en las que no teníamos jugadoras. Entonces, desde el momento en que se consuma nuestro descenso, Pablo y yo empezamos a trabajar todos los días para preparar la próxima temporada y volver a ascender. Queríamos hacer el mejor equipo posible, pero no se me comunica que dejaba de ser el entrenador hasta dos días antes de la pretemporada.

Yo empiezo a trabajar, planifico toda la pretemporada, la plantilla, los amistosos, y recuerdo que fue un miércoles, con todo cerrado, además con un acuerdo con una jugadora que ahora mismo no está en el Deportivo, cuando decido tomarme unos días de descanso. Pero el viernes, cogí un poco de cobertura, y recibí una llamada donde se me dice que no seré el entrenador. Algo poco entendible, más por lo tiempos y por las formas, porque yo creo que si justo cuando termina la temporada deciden tomar la misma decisión, sería el primero en entenderlo. Aun así, te queda el orgullo de ver que todo funciona y que se habla muy bien del proyecto. La afición está encantada con las jugadoras que fichamos, y como digo, de toda esta montaña rusa, es un proyecto de cinco años, en los que solo nos hemos equivocado en uno, el año del descenso.

«Queríamos hacer el mejor equipo posible, pero no se me comunica que dejaba de ser el entrenador hasta dos días antes de la pretemporada«

Lo tachas mucho como un año de equivocación, pero desde fuera, aunque quizá el mercado sorprendió, por lo demás tampoco hay nada que reprochar. Es una experiencia y para un equipo tan joven es normal vivirlo. Una temporada de bajón para volver a lo alto. ¿Tu como aficionado, como estás viendo al Deportivo actual?

A lo mejor lo raro fue lo que conseguimos hacer. Lo normal sería que el primer año en primera lo acabes pasando mal, pero nosotros disfrutamos de algo mágica que queda en el recuerdo. Algo muy difícil en el fútbol es ser trascendente, y creo que ese año lo logramos, porque todavía hay muchas personas que me lo recuerdan. Y bueno, del Deportivo de este año a mí me gusta todo. Humildemente, conseguimos hacer la plantilla más compensada de la categoría, y lo están demostrando. Han perdido el liderato, pero siguen sumando, la gente llena otra vez el campo, y creo que vamos a ver al Dépor el año que viene en Primera, seguro.

Como Deportivista, sigues viendo al equipo con esa mirada de entrenador, o ya lo vives más como aficionado. Has sido siempre un entrenador muy intenso, y cuando estabas en el banquillo se notaba tu amor por el equipo, pero ahora, sin esa responsabilidad, ¿lo ves de otra forma?

Eso nos pasa a todos los entrenadores. Es imposible ver un partido sin analizarlo. Esas gafas de entrenador las tenemos todos puestas. Y con el Deportivo no es excepción. Aunque sea deportivista, cualquier partido que veo, lo hago desde el prisma de entrenador. Me fijo en todo, sobre todo en los banquillos, para ver cómo se desarrollan los entrenadores. Es algo que me encanta. Tanto eso como el trabajo semanal es lo que más echo de menos. Entrar al vestuario con naturalidad, ver sus chascarrillos, la relación con las jugadoras, me encantaba y es la parte que más disfruté.

¿Con el Deportivo tienes la relación de aficionado, o entrenas en alguna categoría de fútbol base?

Nada. Ahora lo que hago es seguir todo lo que puedo de Primera y de Reto. Intento ver muchísimos partidos, y ya te digo, lo paso muy mal, porque al final analizas como si fueras a enfrentarte a los equipos la semana que viene. Intento estar al día, porque siendo un entrenador en paro, nunca sabes que puede pasar. Y de Reto te voy a decir algo que a lo mejor te choca. Procuro mantenerme lo más alejado que puedo del Depor. Intento ver todo lo que puedo, de hecho viajé a Santander a ver su partido contra el Racing, pero tras mi salida, intento escapar un poco. Limito mucho el contacto que tengo con la gente del club, es lo mejor tanto para el entrenador como para las jugadoras.

No voy a Abegondo, me prometí a mí mismo que no iba a pisarlo durante este año. Sí voy a Riazor a ver a los chicos, pero intento alejarme. Pero en cuanto al resto, intento ver el máximo de partidos, aunque es difícil. Sí que mantengo el contacto con las jugadoras que están ahora mismo en otros equipos, sobre todo con Athenea, Gabi o Iris, que además también se preocupan mucho por mí. Por ejemplo Athenea, la muy sinvergüenza me llama Manolo. Un día me lo dijo en un entrenamiento, y le cambie una mirada con la que se acojonó, pero ahora que no soy su entrenador, aprovecha para decírmelo siempre (bromea).

Supongo que el cariño que cogiste durante esa temporada con muchas jugadoras perdura a día de hoy, y las debes seguir muy de cerca. ¿Qué opinas de ellas?

La relación perdura, como es normal, con unas más que otras, pero en el caso de Athenea, que es puro sentimiento, tengo un contacto muy cercano. De hecho, no faltó ningún empleado del club que no recibiera su felicitación por Navidades. Además, puedo presumir de tener la camiseta con la que marcó su primer gol en la Selección Absoluta. También con Iris y Gaby, que es más reservada. Con Ainoa Campo, que pasa por una lesión complicada. Noelia Villegas, que es una chica fantástica aunque no lo está pasando muy bien en el Valencia. Y nada, tenemos una relación muy buena, porque tienen el recuerdo de esas temporadas en las que vivimos.

¿Y cómo es ahora tu día a día? ¿Estás a la espera de ofertas?

Yo soy informático, y tengo la suerte de estar trabajando en una empresa de informática. Ahora tengo el tiempo de un trabajador normal. Cuando termino mi jornada, aprovecho mi tiempo libre para estar con mi chica, mi perro, mis amigos, y el fin de semana ver mucho fútbol. De vez en cuando me piden alguna colaboración. Estoy en Sphera Sports charlando de la liga, he hecho algunos análisis para algunas empresas, y aunque también me han salido algunas ofertas, de momento no me llama nada. Si hubiera un proyecto interesante, como lo que hicimos en el Dépor, estoy abierto. No creo en los proyectos de un año. Sé que es difícil porque en el mundo del fútbol actual se busca la inmediatez, pero creo que se puede hacer algo parecido. El Deportivo es un gran ejemplo. Ya veremos qué pasa, pero ahora estoy disfrutando desde fuera.

Aunque sigues conectado con el mundo del fútbol, te habrá venido muy bien este periodo de calma.

Llevaba quince años ininterrumpidos entrenando. Al principio lo pasé muy mal. Estando en casa se te caen las paredes encima, no podía disfrutar del tiempo que tenía, pero ahora sí. Ya no tienes esa presión, aunque a mí me gustaba, y estoy aprovechando para hacer otras cosas. Los entrenadores muchas veces tenemos un montón de ideas en la cabeza, y ahora las estoy intentando plasmar. Además, ahora puedo tomarme los partidos con tranquilidad, y tengo el tiempo para hacer mis planes. O por ejemplo, algo que he hecho durante las navidades, que es programarme unas vacaciones para junio.

Hablando ya más de la situación general que se está viviendo en el fútbol femenino, con un crecimiento exponencial, aunque falta mucho por hacer, pero con un nombre en especial, Alexia Putellas. Tu que has podido enfrentarte a ella, junto a muchas jugadoras del Barça, cómo ves que por fin se les dé el merecimiento que merecen?

Lo que veo ahora es que se está dando el reconocimiento a Alexia y lo que ha hecho el Barça en tiempo y espacios de deporte masculino. Estamos en un momento en el que es imposible que los medios escapen de momentos como estos, y ahora están recibiendo está repercusión. Lo que pasa es que esto es efímero. El año que viene, si el Barça no gana la Champions o ninguna jugadora española gana el balón de oro, ese espacio va a desaparecer, y por lo que hay que pelear es por nuestro propio espacio. Ya se estaba consiguiendo con la televisión de los partidos, o llenando estadios, pero todo eso viene a raíz desde que se dio el salto.

Hubo un tiempo en el que se podían ver prácticamente todos los partidos, como sucedió en nuestro primer año en primera, pero llega un momento en el que todo el mundo se quiere llevar una parte. Ahora nos vemos en una guerra en la que todo el mundo quiere tener el mango de la sartén, pero nadie piensa realmente en el principal motivo del crecimiento: los clubes que han apostado. Y me parece lamentable que a día de hoy todavía estemos hablando de una liga profesional. Lo que no puede ser es que todavía veamos un partido de fútbol con rayas azules en el campo, o en estadios sin gradas. Si queremos llevar el producto lejos, cualquier agnóstico del fútbol femenino se va a echar atrás. A ver si llegamos pronto a un acuerdo, aunque llevo muchos años escuchando lo mismo. Lo que hay que hacer es pelear por tener nuestro propio espacio, con una liga y unos medios como dios manda, y eso provocará que el fútbol femenino siga adelante.

El problema es que no se consigue mantener al fútbol femenino en el auge. Pero justamente hemos visto en estos meses como el Barça va a llenar el Camp Nou, en un partido en el que por cierto, se encuentran tres jugadoras muy especiales para ti.

Por mi forma de llevar los equipos, siempre hay un componente personal muy importante, y eso no desaparece. Me hablas de tres casos que tienen sus condicionantes individuales. Con Misa yo me siente muy orgulloso, aunque soy el menos protagonista en esta historia. El protagonista es Fran, el entrenador de las porteras del Dépor, porque consigue que Misa pase de ser una jugadora que juega tres partidos en tres años a ser la portera estrella en el Real Madrid. Además, cuando llegó lo pasó un poco mal porque creía que se iba a repetir la misma historia y seguiría siendo suplente. Pero al final Misa ha conseguido lo que ha conseguido.

Con Athenea hay una relación espectacular. Es un amor de mujer y ya hemos visto de lo que es capaz tanto en el Deportivo como en el Real Madrid. Creo que va a crecer muchísimo, va a dar muchas alegrías, y para el espectador es muy agradable. Es de esas por las que pagas una entrada por ver lo que hace. Y bueno con Teresa desde los 16 años que la tuve, y ver lo que está logrando y lo que le queda, es especial. Pero me pasa con todas en general. Me es imposible no ver a las jugadoras con ese prisma de cariño. Incluso ese último año que fue un desastre, quizá es el que más lecturas saqué de entrenador y más aspectos personales saqué de las jugadoras. Athenea de salir lesionada, Alba Merino verla moderse la lengua domingo tras domingo, Iris cabreándose conmigo… Cosas que te hacen crecer tanto como persona como entrenador.

Para terminar esta agradable charla, quería comentarte algo que nos pareció muy curioso durante tu etapa como entrenador. Los pantalones cortos. ¿Por qué era costumbre verte siempre con ellos?

Mis amigos siempre me vacilan con eso. Y me lo decían muchos entrenadores, pero tenía un porqué. Yo les dije en su día a mis jugadoras que si ellas pasaban frío y se mojaban, yo también lo haría. Quise llevarlo hasta el extremo, e incluso en un partido ante el Levante estaba María Pry amantada de arriba abajo y yo pasando un frio de dios. Además, como todos los partidos eran televisados, a los comentaristas de GOL les daba por hablar sobre ello, hasta Natalia Arroyo, y mis amigos guardaron los cortes de todo eso. De hecho hace poco fui a la inauguración de una peña deportivista, y les llevé de regalo unos pantalones cortos.